Federica Barbaranelli nos descubre su nuevo universo cántabro

Ayer estuvimos en Novales, Barrio el Hondal 49, Cantabria 39526, la casa de Federica Barbaranelli. Se trata de una vivienda rural, que además es tienda (también online), escuela de cocina y ofrece el servicio de restaurante por encargo. Se puede visitar libremente la planta baja (salvo la cocina), el jardín y la tienda física que está en la parte trasera de la vivienda. Nos llamó mucho la atención. Os recomendamos su visita (de miércoles a domingo),  dónde nos la encontramemos cocinando, cuidando el jardín o atendiendo en primera persona en su tienda. No os dejará indiferente. Para que os hagáis una idea os enviamos un video de presentación. 

Federica Barbaranelli nos descubre su nuevo universo cántabro

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TELVA.COM De la ciudad llegó derrotada y aquí se recompuso. Lo hizo convirtiendo una casona en Novales (Cantabria) de principios del XX en un paraíso donde late su universo estético: vajillas de la Provenza francesa, tartas hechas con limones del jardín, un huerto con alcachofas y albahaca… Pero lo que de verdad le ha dado la vida a Federica Barbaranelli es que por fin ha podido seguir su instinto: “Me hubiese gustado mucho más ser cocinera que tendera”.

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En su blog Federica se define así:

Naci hace 40 años en roma, a las 17 de la tarde, mi madre me decía siempre que el parto fue largo y tedioso, parecía que no quería salir al mundo. Me sacaron a la fuerza con forcebs y ese fue mi primer impacto con la vida real.

Vivo entre un mundo forjado a mi medida, donde las emociones y lo intocable fluyen en un equilibrio mágico y la vida real donde suelo tropezar y esconderme para que no me reconozcan. soy italiana, romana de pura cepa y españa me adopto hace ya muchos años. amo la cocina, no puedo vivir sin ella.

Exalto la materia prima hasta la obsesión. amo el campo, el mar, el bosque y los animales: mis hijos tienen pelo y cuatro patas, tres perros y un burro. hace dos años cambie mi vida, deje la ciudad, deje la locura y me refugie, para empezar de nuevo, llena de heridas y con el corazón rugiendo, sumergida en la naturaleza, a escasos kilómetros del mar cantábrico y tras un bosque frondoso y que huele a mar. es eso posible? que un bosque huela a mar, el mio si.

Ademas escribo. sin parar y sin palabras suficientes. mi imaginación no tiene limites. la literatura fluye por mis venas como los glóbulos blancos. Caí y me levante muchas veces, y ahora en una maravillosa carrera de fondo, aprendo día a día y descubro los secretos de esta aventura llamada vida, que me enseño que lo importante no es llegar sino lo que sientes mientras recorres tu camino.