Un inigualable balcón a toda Liébana

Os presentamos esta estupenda descripción de una sencilla ruta circular que sale de Potes y vuelve al mismo Potes. 

El ascenso hasta el alto de San Martín por Maredes depara espléndidas vistas desde el corazón de la comarca

FERMIN GARCÍA. Diario Montañes
 
Como Comercio o Empresa Asociada a Comaes puede utilizar este espacio para realizar su publicidad

Comenzamos a caminar en La Serna y pasamos junto al monumento al médico rural y el busto del doctor Tello Ralea, junto a las antiguas escuelas para dirigirnos al barrio del Sol. En el barrio el Sol nos vamos hacia el sur, hacia la pradería del Albanés donde hasta los años 70 se cultivaba trigo y legumbres, sobre todo los famosos garbanzos lebaniegos. Seguimos el camino que más adelante se convierte en senda; al final pasamos por una pequeña viña y nos adentramos por una estrecha senda en el encinar, casi a la vera del río Quiviesa por su margen izquierda; hasta que llegamos a Valmeo.

En Valmeo salimos por la cabecera del pueblo, dirección oeste, por la cuenca del arroyo Retumbia. Vamos ascendiendo este camino que pronto se convertirá en senda; vadeamos en varias ocasiones esta riega que hacia la mitad, a la izquierda,nos va a deleitar con una preciosa cascada. Seguimos subiendo, a veces bastante empinada la senda, hasta alcanzar la carreterita que va de Campollo a Maredes, donde muere. Ya sólo nos quedan poco más de dos kilómetros hasta Maredes.

En Maredes, para acceder a La Viorna, tenemos dos opciones: hacia el oeste, por un buen camino, a la izquierda de la pradería hasta llegar al final de la misma para girar completamente hacia el E-NE y ascender al alto San Martín (cima de La Viorna). O –es la que más me gusta– seguir por una sendita a la derecha de las casas, junto a unos praducos aterrazados, hasta hace 40 años cultivados; pronto nos internamos en un precioso encinar siguiendo la senda todo el rato hasta que nos saque del arbolado y en pocos minutos nos acercamos a la Cruz de la Viorna, inmensa cruz levantada a comienzo del siglo pasado. Si nos asomamos a una peñuca al norte de la cruz, tendremos el monasterio de Santo Toribio a nuestros pies. Ya sólo nos quedan unos diez minutos para continuar por la loma hacia el oeste y ganar el alto San Martín, cima de La Viorna. Se puede decir que estamos en el corazón el Liébana.

El descenso hasta Potes lo haremos desde la cruz por todo el sierro E-NE hasta llegar a una pista que seguiremos a la izquierda y ya sin dejarla e ignorando cualquier desvío ya sea a la derecha o a la izquierda, nos llevará hasta Potes, punto de partida.

Objetivos

Además de los convivenciales, lúdicos, deportivos, geográficos, medioambientales, etnográficos, histórico-artísticos, paisajísticos… que en toda ruta debemos tener presentes, destacaremos entre los más relevantes en ésta, los siguientes:

No hay en toda Liébana panorámica tan espléndida y ni completa como desde La Viorna para poder contemplar toda la comarca; se le acerca un poco el pico Jano y el pico Jaro, mas sólo un poco. Miremos hacia donde miremos todo es belleza: macizo oriental de Picos, Peña Sagra, Peña Labra, La Ventosa, Peña Vieja, Peña Prieta, Bistruey, Curavacas, Pico Jano, Pico Jaro…; a nuestros pies, la villa de Potes, Turieno, Bodia, Baró, Argüebanes, Brez…

A nuestro paso por Valmeo pasamos junto a la casona-fortaleza de los Colmenares. Y de Potes ¿qué podemos decir? Unas notas solamente para no extenderme mucho.

La villa de Potes está situada en la confluencia de cuatro valles además de desembocar en ella el río Quiviesa en el río Deva, nacido éste último en altitudes de los Picos de Europa. Como el resto de la comarca lebaniega Potes disfruta de un microclima de tipo mediterráneo que permite el cultivo de la vid, del nogal, del chopo; con el primero de ellos se elabora el conocido orujo de la zona. Domina la localidad los montes de La Viorna, Tolibes y Arabedes, a los que se puede ascender desde la villa.

No quedan en este municipio vestigios de la antigüedad, aunque los historiadores suponen que debió estar poblado en la prehistoria por haber restos en otros lugares de Liébana; que los concanos pudieron ser los habitantes en época prerromana; que los romanos debieron tender por esta localidad la calzada del «Burejo», que partía desde la antigua Pisoraca (Herrera de Pisuerga) y cruzaba el puerto de Piedrasluengas.

Este lugar fue objeto de repoblación en época de Alfonso I de Asturias. La primera mención es del año 847, como Pautes. En 947 se cita a la iglesia de San Vicente, que dependía del monasterio de Santo Toribio. Un conde gobernaba este territorio, recibiendo privilegios reales en 1299 y 1305. En el Becerro de Behetrías (1351) Potes aparece como propiedad de don Tello, hijo de Alfonso XI. Durante la Baja Edad Media, como todo el valle de Liébana, la localidad se vio implicada en la confrontación entre los linajes de Manrique-Castañeda y Mendoza. Juan II, en torno a 1444, resolvió la cuestión a favor del marqués de Santillana. Los Mendoza hicieron de Potes la capital de Liébana y erigieron en la villa una gran torre, llamada del Infantado, en el siglo XV. De esta misma época son construcciones destacadas como la cercana Torre de Orejón de la Lama y el puente de San Cayetano. De 1468 son las primeras ordenanzas de Potes.

En la Edad Moderna Potes siguió siendo un lugar de señorío. El duque del Infantado nombraba a su alcalde. Muchos lugareños emigraron a América y las riquezas del nuevo continente permitieron la construcción de notables edificios. Diputados de la provincia de Liébana formaron parte de las Juntas de Puente San Miguel que dieron lugar a la provincia de Cantabria. En 1822, Potes tuvo ayuntamiento propio, siendo cabeza de un partido judicial que abarcaba Potes, Castro Cillorigo, Cabezón de Liébana, Camaleño, Espinama, Pesaguero, Tresviso y Vega de Liébana. Tres décadas después, pasó a formar parte del partido judicial de San Vicente de la Barquera.

Durante la Guerra Civil, Potes se vio afectada por un incendio provocado por el bando republicano que destruyó su casco histórico, reconstruido después con los criterios de restauración del franquismo en lo que se llamó «zonas devastatadas». A pesar de ello, su casco antiguo es Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico desde el año 1983. En esta villa nació el 21 de marzo de 1836 el gran violinista Jesús de Monasterio.