¿Sabemos lo que compramos?

Woman with cart shopping in grocery store in the produce section. Using smart phone

La compra en el hipermercado, no sólo la presencial sino también la cada vez más extendida compra telemática (mediante internet, desde casa con el ordenador o desde cualquier lugar con el móvil), se hace habitualmente de forma automática, sin analizar el etiquetado de los productos adquiridos, de forma que compramos espárragos de Navarra originarios de China o Perú (lo que no implica menor calidad, pero sí un fraude publicitario) o yogures asturianos elaborados en Francia, como un ejemplo mínimo de la
información que no se suele consultar.

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Según datos de la OCU, seis de cada diez consumidores consultan habitualmente las etiquetas de los alimentos envasados, siendo las fechas de caducidad, la lista de ingredientes y las instrucciones de conservación los datos más observados. El nombre del producto y sus valores nutritivos, son la información que menos interesa.

Para recibir una correcta información sobre los productos que compramos ofrecemos algunos datos:

¿Entendemos las etiquetas?Según el estudio de la OCU, la comprensión del significado de los términos más corrientes de las etiquetas es bastante preocupante: la nota media es de un mínimo 3,9 sobre 10.

Sólo el 25% de los consumidores responden correctamente a cuatro cuestiones corrientes sobre etiquetado, y sólo una persona de cada diez entrevistadas acertó la pregunta más difícil: Que las grasas “buenas” para el colesterol son las poliinsaturadas.

¿Cómo deben ser las etiquetas? Según establece la Norma general española, la lista de ingredientes debe figurar en el etiquetado de todos los productos alimenticios.

¿Hay varias etiquetas? Además de las etiquetas normales que todos conocemos y usamos, hay otras etiquetas: La etiqueta tecnológica, la etiqueta de calidad, la etiqueta ecológica…

¿De qué nos informa la etiqueta? La etiqueta tiene que contener el nombre y tipo de producto que vamos a adquirir. También debe contener los ingredientes, el fabricante, la fecha de caducidad o de consumo preferente, el número de lote, información nutricional, condiciones de uso y de conservación y el peso neto del contenido.

Los ingredientes. Los ingredientes deben figurar con claridad en el etiquetado.

Hemos observado envases que dicen tener zumo 100% y solamente contienen un 5%., patatas fritas con aceite de oliva que no llevan aceite de oliva… ¿No es eso un fraude?

Información nutricional. La información nutricional es de gran ayuda pero NO es milagrosa para no engordar. Al ser voluntaria, es una estrategia de mercadotecnia y no de información. La información en algunos casos es manipulada y NO está preparada para que el consumidor la entienda. La información es confusa. Está calculada sobre un modelo de 2000 calorías por día (las necesidades pueden ser mayores o menores).

¿Qué son los aditivos? La UE ha establecido un catálogo de aditivos para su utilización en alimentos (aditivos alimentarios). Estos aditivos están numerados y siempre empiezan por “E” seguido de tres números y a veces una letra minúscula (E100, E440, …).Los aditivos están listados en grupos para su facilidad de referencia. Dichos grupos son: 1. Colorantes. 2. Conservantes. 3. Antioxidantes. 4. Edulcorantes 5. Emulgentes, estabilizadores, espesantes y gelificantes. 6. Otros.